Chamigos.com

Red Social de Chamame - Unidos Difundindo el Chamamé

El día que la tragedia de las rutas se llevó a Horacio Castillo
Por Manuel Lazo, especial para ANALISIS

Confieso que ésta dualidad de sentirme un feliz habitante del mágico espacio de la música (de nuestra música) y mi inevitable pertenencia a éste oficio de periodista al que desde hace algunos años comencé a soltarle la mano por una razón de vida, siento que hoy me ubica en el difícil rol de interpretar el dolor de mis queridos amigos. De esos amigos que hoy se sienten invadidos por el desconsuelo, por la tristeza; la misma tristeza que ahora mismo siento por la prematura partida del gran guitarrista Horacio Castillo. Me cuesta creer en las premoniciones. Sin embargo, estoy seguro que algo de eso me ocurrió anoche. A la misma hora en que Horacio perdía la vida en el trágico accidente ocurrido en la autopista Rosario – Santa Fe, estaba pidiéndole a Patricia que usara una “vieja” guitarra que estaba en una funda. Se me ocurrió decirle (y lo dejé escrito) que “una guitarra enfundada es un sonido muerto; una madera que no alcanza ni siquiera la condición de “adorno”. Triste destino el de una guitarra sola y enfundada…”.

Por la mañana, mi amigo Yunez Paiduj, quien junto a Javier Colli y Horacio Castillo, crearon “La Tríada”, me mandó un mensaje, breve, que me dejó temblando: “Tengo una mala noticia… Se mató Horacio en el accidente de anoche en San Lorenzo”. Recién había regresado del Teatro 3 de Febrero, donde con Rodolfo y Delfina lamentábamos que Raúl Barboza haya suspendido su presentación programada para el 17 de éste mes y donde debía estar también Horacio, acompañándolo con su guitarra como lo hacía desde que decidió dejar”La Tríada”, uno de sus grandes proyectos artísticos. Desde su partida, Javier Colli sostuvo el trío sumándolo a Osvaldo Lucero en bajo y reemplazando a Horacio con Yunez Paiduj en guitarra, sin dudas el continuador de ese estilo técnicamente impecable que no perdió nunca el color inconfundible de una guiatarra “chamamecera” que guardaba la sonoridad de la roja tierra misionera donde Horacio había estrenado la luz hacía treinta y cinco años.

En su sitio oficial (www.horaciocastillo.com.ar ), donde su guitarra parece llorar la partida de ese joven que supo arrancarle las más bellas melodías, se dice de él que “su primer acercamiento a la guitarra fue en forma autodidacta, a los 13 años de edad. Posteriormente inició sus estudios formales de guitarra y lecto-escritura musical en el Liceo Municipal de Santa Fe, estudios que luego complementó con los de armonía y piano en el Instituto Superior de Música de la misma ciudad.

Desde muy temprana edad, sintió especial interés por la música popular argentina y del Litoral. A raíz de esto, formó parte de diferentes agrupaciones dedicadas a éste género y se presentó como solista en diferentes lugares del país.
Realizó cursos de Arreglos y Formas Musicales con Juan Falú y de tango con Rodolfo Mederos.

Desde el año 2002, es guitarrista estable del reconocido acordeonista Raúl Barboza, con quien realiza giras…”.

Horacio, a pesar de su juventud, realizó una prolífera obra. En “Guitarras”, nombre de su disco, Horacio Castillo deja obras memorables como “De regreso”, “Golondrinas”, “Un encuentro, una canción”, “El porá” y “Allá por San Rafael”.

Los “Colo” Ayala, Rudy y Nini Flores, el “Negro” Carlos Aguirre, Lilián Saba, Ernesto Snajer, Javier Colli, Yunez Paiduj, fueron los amigos que supieron de ese valor que él profesaba como un culto. Agradecido le escribió a Raúl Barboza: “ El sentimiento de abrazar” como así el lo definiera, se pone de manifiesto en cada encuentro con ésta leyenda viva de la música del Litoral. Mi alegría y mi agradecimiento eterno” Como despidiéndose, en su sitio, pueden leerse las palabras que escribió para Juan Falú: “La sencillez de una nota musical cobra vida y dimensión en la guitarra de Juan, y en cada acorde, mezcla de paisaje y cielo, viajamos por la música de nuestra tierra. Por los momentos compartidos… Gracias Juan !!!

Horacio viajaba, modestamente, como pasajero, hacia la provincia del Chaco en el micro del grupo Plaza, soñando tal vez con su romance con la música, arte del que alguna vez alguien dijo que “es hembra y suele matar de celos”. Lejos estaba de imaginar que entre la niebla y el humo, la muerte esperaba agazapada y traicionera para arrebatarle la vida. Su guitarra, quedó silenciada en el camino, reclamando en vano que sus brazos rodearan su cintura, soltando un sonido, quejumbroso y final, tan diferente a los que destrenzaban sus manos cuando volaban sobre el diapasón.

En el poema “La guitarra”, Federico García Lorca, resume el dolor de esa madera sonora que se ha silenciado para siempre: “Empieza el llanto de la guitarra/. Se rompen las copas de la madrugada/. Empieza el llanto de la guitarra/. Es inútil callarla/. Es imposible callarla/. Llora monótona/ como llora el agua,/ como llora el viento sobre la nevada/. Es imposible callarla…”

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Chamigos.com para agregar comentarios!

Participar en Chamigos.com

Osvaldo Rubén Comentario de Osvaldo Rubén el julio 21, 2009 a las 3:29pm
Gracias Alicia y a Manuel Lazo mi eterno agradecimiento, nos hemos quedado sin el angel de la familia y yo perdi a mi amigo el unico hijo que la vida me dio, en la foto se lo ve conmigo su papá son la alegria que soliamos compartir las fiestas familiares cadda que le sobraba un tiempito y podia estar con nosostros, gran hombre gran amigo, mejor ser humano, por sobre todas las cosas un buen hijo al que nunca se le escucho quejarse o decir una palabra fuera de lugar o en otro tono que no fuera el calmo pensante tranquilo. Yo se que cadda que abrace mi guitarra estaras como siempre sorrijiendome y cantando conmigo.

Miembros y Visitantes

© 2010   creado por Chamigos.com

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio

Iniciar sesión para hablar